CIUDAD DEL VATICANO.- “La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos”. Con estas palabras comienza el Papa León XIV en su primera encíclica, con la que retoma la tradición de doctrina social de la Iglesia.

Magnifica humanitas, firmada el 15 de mayo, en el 135º aniversario de la promulgación de la Rerum novarum de León XIII, y presentada el lunes 25 de mayo, aborda uno de los principales retos de la época contemporánea: la inteligencia artificial.

Estos son algunos de las principales ideas volcadas en el texto, de 110 páginas, que generó repercusiones en todo el mundo, especialmente entre los magnates tecnológicos, como Elon Musk y Peter Thiel, y políticos, como Donald Trump.

1.- La IA no es neutra: asume el rostro de quien la controla. La tecnología no es un mal en sí misma, pero refleja los valores de quienes la conciben, financian y regulan. El Papa llama a “construir en el bien” y a “permanecer humanos”, ejerciendo una corresponsabilidad valiente.

2.- La dignidad humana no se adquiere ni se gana. Frente a ideologías que reducen a la persona a lo que produce o rinde, León XIV insiste: la dignidad fundamental de cada ser humano es innata, inviolable y no depende de ningún algoritmo ni criterio de utilidad.

El papa León XIV llama a disputar el “dominio” de la IA

3.- Eliminar o someter a una nación es gravemente inmoral. El bien común exige respetar el derecho de los pueblos a existir y preservar su identidad. Cualquier intento de aniquilar o subyugar una nación es inaceptable, sin importar los recursos tecnológicos empleados.

4.- La tecnología no debe concentrarse en manos de pocos. El Papa advierte contra la concentración de conocimientos y sistemas de IA en élites reducidas. La brecha digital es una nueva forma de injusticia social que la Iglesia y los Estados están llamados a combatir.

5.- Se necesita un código ético compartido sobre la IA. “No sirve una IA más moral si esa moral la deciden unos pocos”, afirma León XIV. Reclama marcos jurídicos adecuados, supervisión independiente y criterios de justicia social -no solo de lucro- para regular las nuevas tecnologías.

6.- “Desarmar la IA”: sustraerla de la lógica militar y competitiva. La encíclica exige romper la equivalencia entre poder técnico y derecho a gobernar. La IA no debe ser arma de dominación ni monopolio: hay que sustraerla de la carrera armamentística cognitiva y económica.

De la Revolución Industrial a la IA: León XIV sacudió al poder con su primera encíclica "Magnifica Humanitas"

7.- El trabajo debe centrarse en la persona, no en el rendimiento. La automatización no puede convertirse en pretexto para el desempleo masivo. El papa León XIV defiende sistemas de trabajo centrados en la persona, apoya la renovación sindical y rechaza la reducción de costes como justificación para reemplazar al trabajador.

“Guerra justa”

8.- Hay que superar la teoría de la “guerra justa”. La revolución digital está cambiando la gramática de los conflictos. En su primera encíclica, el pontífice advierte que ningún algoritmo hace moralmente aceptable la guerra, y pide que los poderosos superen la doctrina de la “guerra justa” y que se le de prioridad al diálogo, la diplomacia y el perdón.

9.- La Iglesia también debe hacer un examen de conciencia. Los principios de la doctrina social no son solo para la sociedad civil. León XIV exige que se saneen las estructuras eclesiales, escuchar a las víctimas de abusos y pide perdón por el retraso histórico de la Iglesia en condenar la esclavitud.

10.- Educarse en el “ayuno de la Inteligencia Artificial” para seguir siendo humanos. La escuela y la familia son espacios irreemplazables donde se aprende lo que ninguna máquina puede dar: entregar tiempo compartido, mantener relaciones fiables y estimular el deseo de hacer preguntas. Así es como el Papa llama a construir una “ecología de la comunicación” y a vivir la tecnología con sobriedad evangélica.